Wikia Cómo Entrenar a tu Dragón Fanon
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Wikia Cómo Entrenar a tu Dragón Fanon

-Adelphos, se fue con los macrófagos- esas palabras me rompieron cuando fueron soltadas por mi hermano mayor, Apolo, bien, primero había que calmarnos y después entrar en pánico, mientras Kaori me ayudaba a secarme con algunas prendas después de haber buscado a mi hermano en el gélido mar, trataba de darle sentido a la noticia, no podía ser verdad, digo, es Adelphos, no nos puede dejar ¿cierto?, lo conozco por poco tiempo pero muy bien y sé que nunca nos haría esto, quizá sea un plan y nos esta usando de fichas de ajedrez, digo, no es la primera vez que trama algo a nuestra espalda, y no me sorprendería que volviera con algo en mente, aunque, de ser honesto, esa huida representó algo muy importante entre nuestras mentes: ¿Cómo podemos luchar por la libertad del mundo si nosotros nos apresamos unos a los otros? En parte, me sentía bien por él, incluso lo envidiaba un poco: El valor que tuvo para enfrentarse cara a cara con el mayor de nuestros hermanos y huir y correr a su libertad, lejos de las cadenas que Ares y Apolo le pusieron desde que nos reencontramos, y esa libertad representada con su huida le permitió a otros guerrilleros, como Santiago, dejar las armas y reintegrarse a su vida anterior.

Claro que la noticia no le cayó muy bien a Orión, este, enardecido por la rabia, empezó a culpar a Apolo, era lo más obvio, antes de hundirse, Apolo y Ares fueron demasiado lejos con él, y en medio del tablón que flotaba en el Mar del Norte, se lo agarró a putaz0s enfrente de todos

-¡Pégale más fuerte!- gritó Alexandra, amiga de Adelphos, quien rápidamente se unía a la pelea, Ares no podía hacer nada porque Scarlett, convertida en demonio, empezó a gritarle y restregarle sus verdades a mi hermano, ¡Tremenda mujer! Lo que Adelphos, Orión y yo no pudimos decir en 3 años, ella lo expuso en menos de 3 minutos, tienen una relación amor-odio, pero nunca vi a la hija de Freya tan furiosa.

Cuando Xiang logró calmar a Orión, la pelea paró, Alanna y Carlos se encargaron de sanar sus moretones, y Ria Janssens, una chica de Bélgica, se encargaba de sanar las quemaduras de Alexandra,

-Peleando no vamos a solucionar nada- dijo Abigail tratando de calmar la situación y sin pensarlo dos veces, grité

-¡Tú cállate que le robaste el novio a mi hermano!- no era necesario tener los poderes telepáticos de Adi para saber que los dejé muy incomodos, ¿Qué esperabas que dijera? a decir verdad, nunca me cayó bien Abigail, y era la única explicación que tenía en ese momento para darle sentido a lo que ocurría, jadeante de rabia, mi cerebro recordó el intento de suicidio de Adi cuando lo dejó Jake, a pesar de que se repuso rápido de su depresión, logró cubrir el dolor que sentía con las responsabilidades que como hermanos le exigíamos, Orión y yo fuimos muy selectos con el novio de Adelphos, procurando que fuera Hans al ver lo mucho que se había aguerrido, y ahora, ¡Todo nuestro trabajo se fue al carajo!

-Abigail tiene razón, debemos calmarnos para intentar salir de aquí- la chica que habló era Astrid Larsson, desde que llegó a la isla, supo como imponerse y hablar para dar ordenes, y debo decir que es una gran comandante y estratega, la forma en que organiza y recibe la información mezclada con su introversión y su espontaneidad le permite crear increíbles estrategias y modificarlas al gusto, entonces, aprovechando sus poderes, congeló parte del mar para sacar a flote varios trozos de madera y construir balsas provisionales en lo que los dragones recargan sus energías.

Apolo, había reaccionado a la golpiza que Orión le dio, es como si toda la rabia que sentía por la traición que Adelphos nos había hecho se hubiera revertido en contra de él, atónito al ver que gran parte del desastre era su culpa, no dijo nada y siguió desenterrando del hielo las balsas, bueno, quizá ese sea un buen síntoma, ¿no?, sin embargo, Ares, a pesar de ya casi cumplir los 18, sigue siendo muy inmaduro para su edad, mientras le ayudaba a Scarlett a desenterrar los trozos de madera, discutía a gritos con la chica, culpando a todos menos a él.

Tras desenterrar la suficiente cantidad de balsas, Harald y Orión se convirtieron en nuestros capitanes de regreso, al menos, en lo que los dragones despiertan, y guiados por su maravillosa intuición marítima, fijaron curso y empezamos a remar, los 117 integrantes metidos en 9 barcas diferentes nos organizamos en formación V y seguimos remando, la más grande de las embarcaciones contenía 17 personas y 15 dragones, y las 2 más pequeñas tenían 11 integrantes, el resto, 13, y remamos hasta salir de la tormenta y contemplar el estrellado cielo que el norte nos ofrecía, aunque, según Orión, apenas estábamos a la altura de Noruega, es entonces cuando los dragones retomaron fuerza y nos llevaron de vuelta a casa.

Para hacer menos trayecto (y no tardarnos 38 horas según Astrid), hicimos una parada en Reykjavik, capital de Islandia... creo, pues, se le había ocurrido que Ava, Alexa y Cleo invocaran un portal por medio de runas y sales, los riitas y nuestra magia también pueden invocar portales, sin embargo, yo no me acuerdo mucho de esas cosas, yo bajé con Lucía y Hans a la capital, algo incómodo por lo que le dije a su novia pero "x". Tras conseguir las sales y las runas, las tres chicas empezaron a recitar algunas palabras alrededor del círculo, Apolo, que ya se había anticipado a lo que sucedería, envió a Geraldine, Cedrick y Scarlett a seguir ayudando, los 3 eran semidioses mágicos, no me preguntes quienes eran sus padres porque no tengo idea de como se llaman, cuando por fin terminaron de recitar todo, el portal se abrió, y entramos en él de 13 en 13 hasta que nadie quedara, al final, las chicas (y chico) que abrieron el portal entraron.

Pasaron 3 días, los más confusos de mi vida quizá, entre golpes y lágrimas me la pasé esos días, claro que no dejaba atrás el entrenamiento que Ares daba a diario, pero, notaba algo en mi hermano... diferente, se comportaba de manera más estricta y gruñona, "¿Por qué me sorprende?" decía mi mente mientras practicaba los mortales saltos que nos obligaba a tomar, entonces, llegó el tercer día, un revuelo se soltó entre toda la tribu al ver las noticias

-El nuevo científico de Soña Smith, Adelphos Lotuseed, ha resultado ser un genio de la bioquímica y la brujería- leía Cleo en voz alta -El joven de origen riita ha sacado del ático la invención del afamado médico y brujo Charles Vernon y a perfeccionado la Panacea junto con su nueva maestra, la asombrosa Soña Smith y sus compañeros de equipo: Itzel Schmidt, Hellen Jones, Tallulah Canek, Zack Alabaster y Kerem Şahin. Esta maravillosa innovación promete curar cualquier enfermedad siempre y cuando se tenga la fe y la esperanza de seguir adelante, sin duda, un revolucionario cambio que afectará por siempre a la historia de la medicina y la humanidad en general- todos nos quedamos boquiabiertos, algunos como Mateo empezaron a quejarse

-¡¿Cómo es posible que nos haya engañado de esa manera?!- gritó lleno de rabia el chileno, yo no dije nada, pero estaba muy orgulloso de mi hermano mayor, tan solo imagínate lo que Adi podría hacer en un buen laboratorio, el que teníamos fue destruido en la pelea que Ares tuvo con Apolo, por lo que tuvo que construir un laboratorio provisional en su cuarto, era bonito, y rústico, pero simplemente no estaba a su altura, ahora, podía manipular la vida a su antojo gracias a Soña, esa noticia me sacaron lagrimas, todos pensaron que eran de tristeza, pero eran de felicidad, ¡mi hermano descubrió una cura mundial! Tenía que contárselo de inmediato a Orión.

-Me tengo que ir, lo siento- les dije a los integrantes de la mitología inca mientras salía a toda prisa del salón e iba al área de entrenamiento, entré haciendo gran escándalo, a lo que Orión se puso a la defensiva

-¡¿Qué sucede?!- preguntó alarmado mientras invocaba una espada de hielo provisional

-¡No te alteres!- le dije rápidamente -No es nada grave- el suspiró

-No me espantes así- dijo reintegrándose al maniquí y practicando sus ataques -Te escucho-

-¡Adi descubrió una cura mundial!- exclamé con orgullo mientras le contaba todo lo que Cleo nos dijo, él sonrío melancólicamente mientras paraba para tomar descanso -¿No estas orgulloso?- pregunté con un tono de voz más apagado y menos emocionado al ver su rostro apagado y mustio como el campo de agosto, no sé a que se significa mustio pero Adelphos la decía cada que nos notaba tristes

-Si, es solo que...- tomó un segundo para tomar aire -Lo extraño- mis energías se bajaron con esas dos palabras

-Yo igual pero... ¿No crees que es mejor que este allá?- pregunté, él me fulminó con la mirada -Solo piénsalo, tanto tiempo cargando, y cuidando, y estudiando y trabajando y volver a cuidar, se lleva así desde que tenemos memoria y al parecer, los años que estudió tampoco le quitaron esas cargas, ¿No crees que merece un descanso? ¡Hasta su cuerpo lo exigía! ¿Qué no recuerdas sus manos raspadas y secas? ¿Su cabello tieso y cenizo? ¿Sus ojeras marcadas de tan poco dormir? ¿O sus apagados ojos?- dije mientras le ponía una mano en el hombro, él evitó mi mirada y nos quedamos callados por un tiempo, entonces, preguntó

-¿Fallé como hermano?-

-¿Qué te hace pensar eso?- pregunté

-No lo sé, es solo que... si le hubiera dicho algo a Apolo ese día, o si hubiera detenido a Ares ese otro, o cuando le quitaron las alas... siento que es mi culpa por no haber podido defenderlo-

-Sé que puede ser algo demasiado complicado de cargar, pero no creo que hayas fallado como hermano, si alguien falló como hermano son Apolo y Ares, pero tú, tú solo diste lo mejor de ti, y creo que eso es algo que Adi siempre tendrá presente, siempre nos cuidaste a los dos, y procuraste que no me enterará de la situación en la casa, yo pienso que no fallaste como hermano, al contrario, creo que eres el mejor hermano que pude tener- él me abrazó, y yo respondí al afecto.

Lucía se nos desapareció en la noche, veras, con Adelphos fuera de la tribu, a mi me toca cuidar a la división latina, y al pasar lista, estaban todos menos la argentina, buscamos y gritamos por toda la isla hasta que recaímos en que se había escapado de nuevo, realmente, no me alarmé, Lucía es como los gatos: Siempre desaparecen cuando la noche cae y regresan con un ratoncito entre los dientes al amanecer, lo más probable es que se fuera a sus misiones secretas nocturnas caza macrófagos, así que, me lo tomé todo con calma hasta que me llegó la duda ¿Y si el objetivo era Adelphos? ¿Y si Lucía quería venganza por dejarnos? La duda no me permitió dormir ni un solo segundo

Y como dije, al día siguiente llegó con más noticias, nunca llega con las manos vacías, y por su bien, espero que lo que traiga en manos no sea sangre de mi hermano, porque si lo hace, las mías se van a manchar de su sangre. Nos reunió a unos cuantos en un bosque de la isla y empezó a decir

-Acá hay gato encerrado, otra no puede ser. Un aparente quiebre, lo lleva a pasarse al bando de nuestros enemigos, de los responsables de la caída de su isla, luego, en la fiesta, me pongo a asecharlo, me ve, y en lugar de avisar a los Macrófagos, va a verme. Nos ponemos a hablar, y aparece un guardia, yo no llegue a hacer nada, fue muy rápido, para cuando lo escuché, la taser ya estaba haciendo su trabajo, y me desmaye. Si Adi fuera un traidor, yo, con suerte estaría muerta, pero no, aparecí en un islote, sin el típico entumecimiento de una descarga eléctrica, y cuando reviso mis cosas, encuentro esto- entonces, de su maletín, sacó una bolsita con zipper y su facón llenó de sangre, yo me asusté, pero Cleo me tomó de las manos antes de que se las pusiera en el cuello de Lucía, después de analizar bien las palabras de Lucía, me di cuenta que no lo mató, tremendo alivio que sentí - Yo ese día, me cuide de no matar a nadie, fue sigilo puro. Mí plan, era colarme en la fiesta, y tratar de hablarle, sin llamar la atención, solo eso. Así que, si yo no asesine a nadie, ¿de quien es esta sangre? ¿Quién curo mis heridas? ¿Qué paso con el guardia?- entonces, poco a poco, mientras hablaba y teorizaba, las amigas de Adi y varios más empezaron a retirarse, pero yo sentía curiosidad, quería saber más, necesitaba saber si mi hermano era un traidor o no, Orión ya se había ido, pues Apolo lo había llamado, entonces, Lucía nos dirigió a una atalaya que estaba por ahí cerca, entonces, la vi por segunda vez en mi vida: una bella daga de cristal con un mango envuelto en tiras de cuero marrón y adornados con piedras de turquesa y cuencas azules, esa daga estaba junto con una caja de mármol negra y detalles dorados que se encontraban en la habitación de Adi, así que, ignorando a Lucía, corrí por el bosque hasta llegar a los aposentos de mi hermano.

Las puertas del cuarto estaban cerradas, pero a la fuerza entré (a huevo, ¿Cómo de que no?), desesperadamente, busqué la caja, y la encontré en su escritorio, entonces, motivado por la curiosidad, abrí la caja negra con un hechizo que Adi me enseñó

-¿Axel?- dije mientras leía las cartas

Me hubiera quedado a descubrir más si no fuera porque escuché a Ares acercarse, al estar el aposento de Adi al final de un pasillo, cerré las puertas de vuelta y escape por una de las tantas ventanas que tiene el cuarto de mi hermano.

Llegué muy tarde para escuchar la teoría de Lucía, pero, eso no me desanimó, caminé hasta que la encontré en el muro de escalada, como un puma, ella saltaba ágilmente sobre el accidentado terreno, haciendo todo tipo de maniobras mortales, yo la alcancé

-¡Amiga! ¡¿Por qué tan sola?!- exclamé, ella no dijo nada -Oye we, ¿Podemos hablar un segundo?- ella me miró a los ojos y subió a la cima del risco, mi mente le dijo "Pendej@", así que, subí igual de rápido que ella

-Bien, ¿Qué quieres?-

-Es sobre Adi- ella enmudeció, y calladamente, me dijo

-Si eso es lo que quieres, llegas tarde, debiste quedarte con Abigail y Hans-

-Eso es porque estaba investigando un poco más de la daga- ella me miró extrañada -Mira, esa daga es del...-

-Si, si, si, tu hermano perdido-

-Lo que pasa es que yo nunca lo conocí- contesté, ella abrió los ojos como platos -Orión y yo éramos muy jóvenes para recordarlo, pero, encontré una caja llena de cartas acerca de mi hermano, así que, te propongo un trato: Tú me das nuevas teorías y yo te doy más información, ¿Te parece?- ella apretó los labios, pero, accedió -¡Bien! ¡Nos vemos en la tarde!- exclamé.

Llegó la tarde, y como dije, me encontré con Lucía en la cafetería, fue ahí cuando ambos destapamos la caja, estábamos ocultos entre los arbustos del patio del lugar, para evitar que alguien más nos viera

-Esto abre muchas puertas- dijo Lucía mientras leíamos las cartas, claro que no nos dio el tiempo de leer más de 5 por qué el silbato de batalla nos llamó.

A nuestras afueras, los dragones de Adi estaban, todos transformados en gatos, es así como ahorramos alimento y espacio, además, a Adelphos siempre le agradaron los gatos, claro que se pusieron tristes con su partida, pero parecía que tramaban algo, pues entre ellos cuchicheaban pequeños rugidos en la lengua que solo ellos hablan, entramos todos al salón central para buscar nuestro siguiente punto para atacar, en la cima, Apolo empezó a hablar mientras del suelo hacía brotar el mapa

-Los macrófagos han tenido dificultades muy series con tratar de mantener el ímpetu liberal de los humanos primitivos de Francia, y las manifestaciones son tantas que han perdido bastante capital monetario, esto ha hecho que, economías como la de los Estados Unidos baje, debido a las perdidas económicas de Francia, varios mandatarios y muchedumbres estadounidenses han empezado a reclamar sus derechos en su territorio, y al ser masacrados en Boston, esta noche, se dará un importante golpe en dicha ciudad, nosotros debemos estar ahí y asegurarnos de que salga bien esa batalla, pues veo la posibilidad de liberar a la primera colonia macrófaga- su voz era normal, pero, en el fondo de la garganta, podía presenciar el nudo que se le formaba por la huida de Adelphos, entonces, pasamos a ver las estrategias, cuando en el puerto, echando desmadre como siempre, Ava y Alexandra llegaron

-¡WEYEEES!- gritaron al entrar -¡Miren lo que trajimos!- Apolo y Ares salieron y nos pidieron que los acompañáramos

-¡Robaron un barco macrófago!- exclamé sorprendido y sonriente

-¡SI! ¡No es fantástico!- exclamaron

-¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde?- preguntó Ares

-Amm... hoy por la mañana, en Seúl, y entramos y lo tomamos a la fuerza en pleno Pacífico- contestó Ava -Lo chido no es lo de afuera, es lo de adentro- motivados por la curiosidad, entramos, un montón de cajas y papiros se encontraban ahí, las cajas contenían unas pastillas traslucidas, como si fueran trozos de copal, y unas capsulas color verde

-Eso, es Panacea- dijo Alexandra -Robamos el barco de mercancía de Soña y trajimos todas las novedades de su laboratorio, así que, Nerds apasionados de la ciencia, ¡Entren al país de las maravillas!- dijo en tono burlesco mi amiga, Cleo y Julieta, junto con Alanna inspeccionaron la panacea, el resto de papiros, los checaron entre Isis, Geraldine, Liselot y Darko, no sé que descubrieron pero inmediatamente lo taparon, después, tuvimos que cargar las cajas hasta el salón central.


A la mañana siguiente fui a tratar de hablar con Apolo, Lucía y yo habíamos estado leyendo las cartas de ese tal Axel, y lo más recomendable era que yo fuera quien le preguntará, pues al ser su hermano, tendría que darme explicaciones, así que, decidido, fui con él. Estaba apenas terminando de vestirse: una playera blanca y unos jeans de mezclilla cuando toqué la puerta

-Adelante- dijo, entré, ignorando el hecho que el cuarto era un desmadre, y sin anticipación ni rodeos, dije

-¿Quién era Axel-. Él no hizo ni dijo nada, pero vi sus ojos perder el brillo que siempre cargan, y en silencio, pasamos un rato -¿Quién era Axel? -insistí

-No sé de que me hablas -contestó

-Si sabes quien era, lo dicen las cartas de Adi-

-¿Viste las cartas de Adelphos? -preguntó molesto, yo recaí en mi imprudencia

-Emm... ¿No? -contesté inseguro, él empezó a desplazarse a mí y a cuestionar mientras lentamente la rabia le subía

-¡¿Qué te dije de entrar al cuarto de Adelphos?! ¡¿Qué te dije de la caja negra?!-

-¿Cómo sabes que las cartas estaban en la caja negra?-

-¡Te dije exactamente que no la abrieras!-

-Bueno, ¡Es mi derecho saber lo que yo quiera saber! ¡Soy un Jewel! ¡Un miembro de la familia! ¡¿No es así?! -grité también yo, exigiendo las respuestas que tanto quería

-¡¿Y tú para que quieres saber eso?! ¡Ni recuerdo tienes de él! -bramó con la voz hirviendo y sus ojos endemoniados

-¡Bueno, porque quizá sea una llave para saber porqué Adelphos se fue, pero veo que solo es por tu estúpido coraje!- no debí decir eso, él, furioso, me arrojó lejos de su vista y cerró las puertas de su cuarto

-¡Vete!- rugió, yo, igual de molesto, me fui

Sin las respuestas que quería monté a Politlapalli, un alacambiante que encontré antes de que Adelphos partiera, y estaba dispuesto a partir a mi isla natal cuando alguien me tomó de la mano

-No vayas a hacer una estupidez, por favor- era Farideh Sakhi

-Fadi, no me detengas-

-Ni siquiera tienes idea de como llegar allí- yo guardé silencio, otra vez estaba actuando por impulso -Si quieres concejo sabes que puedes contar conmigo, pero no vayas a irte solo- yo respiré profundo y desmonté a mi dragón

-Bien, tienes razón -contesté con la cabeza baja y la mirada perdida

-¿Por qué querías irte? -preguntó la chica Iraní

-No es nada- contesté, ella me lanzó una mirada seria, tome aire y empecé a contarle mi problema, ella analizó cada detalle, nos habíamos conocido en Agosto, Orión la había traído de sus expediciones a Medio Oriente en busca de reclutas y nos hicimos rápidamente amigos cercanos desde el primer día, es hija de... Xshatara, creo que si se dice así, diosa persa de las riquezas, el oro y las joyas, aún así, nunca se sintió atraída por el lujo y las joyas, más bien, por el poder, y tiene una intuición tan espectacular como la de Adelphos

-Entonces, ¿Crees que en tu isla natal se encuentran todas las respuestas? preguntó con sus bellos ojos violetas

-Si, eso pienso- ella, frunció los labios

-No es por nada Deo pero las respuestas que buscas no pueden estar allá, es muy probable que los macrófagos hayan quemado todo-

-¡Entonces ¿Qué otra opción tengo?!- pregunté molesto

-Podrías preguntarle a Ares, aunque, lo más probable es que reaccione peor que Apolo, o podrías examinar más en el cuarto de Adelphos, ese chico ha de guardar secretos hasta en los calcetines- suspiré mientras me frotaba la cara con las manos -No deberías preguntarle a tus hermanos directamente, lo que único que te queda es investigar con los objetos físicos que tienes, quizá Adelphos tenga un diario o libretas, tiene muchas libretas llenas de notas y apuntes, puedes buscar ahí- yo suspiré al recordar la enorme cantidad de libretas que mi hermano tiene

-¿No me quieres ayudar? -pregunté

-¿Quién quiere la información? -contestó, puse los ojos en blanco mientras sonreía

-Yo-

-Pues, como vas-. Me retiré del lugar, pero luego Farideh me alcanzó

-¿Sabes? no creó que puedas con todo eso hoy, si quieres te puedo ayudar, pero, hoy no, pues tenemos que irnos a Boston- cuando dijo eso, caí en la cuenta, se me había olvidado que Apolo me necesitaba para la misión

-¡La misión de Boston! -exclamé

-¿No me digas que se te olvido?-

-Amm... ¿No?- ella suspiró

-¿Y así te querías ir al Archipiélago de Múunyanix-. Yo sonreí en gesto travieso.

El sol se puso en el ocaso tintando el cielo de rojo cuando Apolo sopló el cuerno de batalla, yo llevaba mis prendas y al llegar al salón central, Scarlett y Cosette empezaron a repartir máscaras y así perdernos entre la multitud, el diseño era asombroso: con grabados y plumas recordaban al arte que practicaban los nativos norteamericanos. Tomamos nuestras armas y nos dirigimos al centro, ahí, Apolo empezó a explicar el plan: En mi caso, la división y yo teníamos que atacar desde la Antigua Capilla del Norte hasta el Puente de Washington (tuvo que traer un mapa para explicar las posiciones), bajo mi tutela, el área debía empezar a ser atacada a medianoche, llegaríamos a Boston con ayuda de los magos por medio de un portal a las 10 de la noche, lo que nos daba 2 horas de anticipación para colocarnos en los puestos y así atacar a los barcos macrófagos que traían tropas y cargamento militar.

Ya tenemos experiencia quemando barcos, así que, teníamos planeado aproximadamente como iba a estar el asunto, al entrar en el portal, saltamos a Boston, ya estaba oscuro cuando llegamos, los semidioses autóctonos del lugar habían apagado todos los sistemas eléctricos del sur y del este de la ciudad, solo estábamos de refuerzo, de los 117, 70 habíamos llegado a la ciudad, para completar 270 manifestantes e independentistas que querían tomar el puerto de Boston.

Podía diferenciar a mis compañeros gracias a las plumas que la máscara tenía, el resto de independentistas estadounidenses se diferenciaban por su corte mohicano y sus líneas pintadas en el rostro, algunas chicas traían una trenza con plumas para diferenciarse, envié a Carlos con Esperanza Santiago, José y Brisa al puente para defenderlo y derribarlo en caso de que fuera necesario, María Martínez, junto con Lucía y Mateo tomarían los botes y pequeñas embarcaciones de pocos integrantes, Lucía y Mateo hacen buena dupla, y con el apoyo de María para controlar el agua confiaba en que lograran tomar los 5 barcos pequeños, dispersados desde la capilla hasta el puente, iban Luis, Francisco, Miguel, Yanet, Amy, Alejandra, Julieta, Pandora y Jacobo para defender la costa y repeler los ataques en caso de que ocurrieran, quedábamos Geraldine, Ernesto, Quispe, Manoel, Liselot y yo para tomar 2 barcos grandes, era obvio que 3 íbamos por uno y los otros 3 por otro, dejé al mando a Manoel para dirigir a Ernesto y María Quispe a la toma de uno, Liselot, Geraldine y yo tomaríamos el otro.

Al dar la media noche, el brasileño tomó a su rugido lunar (un dragón que parece mitad jaguar mitad culebra) y desapareció en la oscuridad con su equipo para acercarse al iluminado barco, por mi parte, tomé a mi alacambiante y Geraldine montó a su manta del bosque, quien también se llevó a Liselot, las tropas norteamericanas treparon sobre los barcos que estaban en el puerto, pero nosotros atacaríamos a los barcos que seguían en el mar, antes de internarnos, Geraldine sacó de su morral unos frascos con un liquido traslúcido, que a duras penas se podía presenciar

-Beban, son pociones de invisibilidad, yo misma las hice -dijo orgullosa, yo sonreí mientras bebía el liquido, sabía del asco, pero la poción había hecho efecto así que no me quejé, después de eso, sacó otro frasco y vertió su liquido en nuestras prendas para invisibilizarlas también, después Geraldine sacó unas gafas que al contacto con su piel se hicieron invisibles -Es para vernos a nosotros mismos, estas las diseñó Cosette -. Al ponérmelas, no noté nada extraño, más que una línea blanca que dibujaba las siluetas de mis compañeras

-¡Excelente! -exclamé y seguimos con nuestro camino

Aterrizamos en la popa del barco, literalmente estaba haciendo pendejad@ y media y no me notaban, eso sí, mis amigas tuvieron que aguantarse la risa de tanta burrada que veían a través de los lentes, nos internamos al cuarto de máquinas y empezamos con el trabajo, Geraldine y yo instalábamos explosivos mágicos, ella sacaba varias pociones inestables y yo sacaba de mi bolsillo algo similar a chicles que Geraldine me dio, en realidad eran una mezcla de pólvora con una masa de fosforo púrpura, goma arábiga y se inflaban con gas propano gracias a una reacción mágica que no me aprendí, el chiste es que debíamos darnos prisa antes de que el chicle reventara, Liselot se encontraba haciendo guardia cuando nos alertó de varios macrófagos que bajaban en dirección al cuarto

-¡Danos más tiempo! -ordené y ella aceptó, Liselot esta bendecida por Oxomo, diosa del tiempo, por lo que, al igual que Kros, puede manipular el espacio-tiempo a su antojo, por lo que retrasó a los soldados otra media hora, tiempo suficiente para nosotros, bueno, eso creo, el chicle lentamente se inflaba con nosotros adentro, el cálculo de Liselot fue exacto, pues tardaría 30 minutos en inflarse el primer chicle para activar el mecanismo, el problema es que a penas llevábamos la mitad cuando ya habían pasado 15 minutos, y Liselot lentamente se cansaba, así que procuramos darnos prisa, cuando menos nos dimos cuenta, la burbuja que brotaba del explosivo había crecido tanto que se había enrojecido, indicando que el propano ya quería salir para ser incinerado, nos tardamos otros dos minutos poniendo los últimos explosivos y salimos disparados del cuarto

-¡Vámonos wey! -le dije a Liselot tomándola de la mano y haciendo que el efecto sobre los soldados cayera, nosotros nos abrimos paso empujando y tirando para tratar de llegar a la popa y montar a nuestros dragones, el problema es que la explosión nos tiró barco abajo, la manta del bosque recogió a Liselot y a su dueña, Geraldine, pero cuando mi alacambiante, Politlapalli, trató de recogerme en el aire, el fuego se lo impidió, creando un muro entre nosotros dos. El fuego le quitó tiempo valioso a mi dragón para salvarme, pues yo caía más rápido que él, y por más que el alacambiante trataba de acelerar con su caída en picada, no lograba alcanzarme, y justo cuando me iba a estampar en el mar, alguien más me atrapó

-¡Farideh! -exclamé alegré

-Ese es mi nombre -contestó sonriente -Agárrate fuerte -dijo, yo me aferré a su cintura y sentí un mar de mariposas invadir mi estomago, ya fue muy tarde cuando me di cuenta que ambos estábamos más rojos que un tomate, y volamos juntos entre las explosiones gracias a su alfombra mágica, era preciosa, la conseguimos en una misión que nos asignaron en Octubre cuando nos mandaron a Persépolis y al regresar, Adelphos le enseñó a usarla; la alfombra persa, de colores morado, lila, lavanda, crema y dorado nos alzaba entre el mar que reflejaba las explosiones y las hacia ver como arboles de un lindo parque hasta que aterrizó suavemente en nuestro punto de partida: La antigua iglesia del norte.

-Ya puedes soltarme -dijo un tanto incomoda Farideh

-Oh, lo siento -contesté sonriente y sonrojado mientras la soltaba rápidamente, después, volví a montar a mi dragón

-Amm... Deo-

-¿Si?-

-Nos vemos mañana -dijo sonriendo Farideh, yo también le sonreí y me dispuse a reunir al resto de integrantes, quienes no sufrieron muchos ataques o rasguños en la toma al puerto, aún así, sané algunos cortes que Francisco y Amy se habían ganado, después de eso, atravesamos el puente y nos reunimos con el resto de la tribu a las 2 de la mañana en el Monumento de Bunker Hill, ahí, Ava y Alexandra abrieron el portal con ayuda de sus poderes y llegamos de vuelta a casa.

Me derrumbé en mi cama cuando me desvestí, no podía dormir pero al final, terminé en un sueño profundo, volví a soñar con Adelphos, estaba en un callejón, las paredes futuristas parecían sacadas de una película de ciencia ficción mientras a la distancia, miles de puentes se entretejían para formar una extraña y confusa red de transito, el encanto utópico de la ciudad desapareció cuando la instancia se transformó en unas escaleras, yo estaba atrás de una puerta situada en el angosto vestíbulo, por lo qué no alcancé a ver a mi hermano, aún así, podía escuchar su plática, escuché la voz grave de Hiro en macrófago, aunque, por alguna razón, lo entendía

-Necesitamos liberar primero a Perú, Estados Unidos, Canadá, Austria, Rusia, India, Egipto, Sudáfrica, Nigeria, Japón, China, Australia, Irak, Irán y Emiratos Árabes Unidos- decía el japonés

-Debido a que ahí se encuentran las capitales mitológicas -completaba mi hermano-Así que, si logramos liberar primero a las superpotencias mitológicas, y ganar el apoyo de México, podemos liberar los departamentos mapuches, guaraníes, mayas, brasileños, wayuu, etruscos e irlandeses-

-Entonces, opino que primero deberíamos tomar a la América Anglosajona -dijo Hiro-Pero antes hay que suministrar a las tribus rebeldes de Panacea- esa era la parte que me interesaba, deseaba saber si Adi era un traidor o no, y eso me dio una esperanza en creer que no, sin embargo, justo antes de que el diálogo siguiera, cambié de escenario, ahora estaba en un bosque, Ava y Alexa estaban a lado de Adi en la cima de un risco cuando de repente, mi hermano saltó

-¡Nooo! -grité, pero, vi como se alzaba por los aires, entonces, noté que llevaba unas bellas alas de lechuza, eran magníficas, blancas como la nieve y se esfumaba con una gran agilidad y gracia entre las nubes, sin duda estaba hecho para volar y mientras veía el espectáculo que Adelphos realizaba, la instancia volvió a cambiar, ahora, estaba afuera de un edificio muy largo de estilo contemporáneo, como esas fotografías y planos que a mi hermano le encantaba analizar, a su lado, una chica rubia de 19 años, sabía que era Soña Smith y que su piel no envejecía, por eso la aparente edad (aunque pienso que tiene más años que cristo), entramos por el edificio y los seguí hasta una oficina, Adelphos firmó un papel y vi como lo contrataban, en un principio, tenía miedo que fuese al ejército, pero luego, me tranquilicé al ver que entraba aun salón de clases, supongo que cumplió su sueño de ser maestro

-¡Suerte!- le dijo Soña y mi hermano entro al salón de clases, era increíble el salón: una hermosa vista iluminaba con el sol los enormes ventanales que la instalación tenía, las luces del suelo y el techo, color naranja se esfumaban suavemente entre las paredes blancas, la pared del pizarrón, de mármol negro, tenía varios estantes hexagonales de madera de caoba a su lado izquierdo y un pizarrón inteligente color blanco se encontraba en frente de las mesas con capacidad de 2 alumnos en cada una de ellas, eran replicas exactas en miniatura de mesas de laboratorio, la de Adelphos, el escritorio, era mucho más grande y tecnológica, con pizarras y tabletas incrustadas en el propio escritorio.

Yo me esperaba una clase de alquimia normal cuando Adelphos se presentó, no una clase de historia de la ciencia revolucionaria, parecía Vladimir Lenin incitando a la revolución rusa, y lo más curioso es que los estudiantes no decían nada, es más, parecían convencidos con la elocuencia de las palabras que Adelphos soltaba, y cada que uno de ellos dudaba, Adelphos ponía en crisis la moral de cada cuestión que le hacían, mi hermano hablaba de la libertad, y la cultura, y el valor de los dioses, hablaba de las tradiciones de los países y podía mencionar todos los países de Asia Central sin trabarse, y lo decía con tanta pasión que podía convencer hasta al más recio de los alumnos.

Desperté con la esperanza de que más que un sueño, fuera algo real, sin muchos motivos para pararme, volví a ponerme mi camiseta blanca, amarré a mi cintura mi camisa morada y vestí mis piernas con una bermuda color hueso, y descalzo, salí a hacer mis labores diarias, Farideh trató de ayudarme con las libretas, pero no encontramos ningún diario, solo dibujos

Ahora que Adelphos no esta, yo fui elegido como principal cocinero, ya desde antes le ayudaba y por eso mismo me eligieron, decían que no había nadie mejor que yo al heredar todas las recetas que mi hermano me enseñó así que acepté como si tuviera otra opción. Me fue bien en mi primer día, todos aplaudieron mi sazón y mi habilidad para cocinar, claro que no era idéntico al sabor de Adelphos pero se asemejaba un poco, por lo que lo hacía bueno a pesar de que le puse todo el amor y la dedicación del mundo, lo que pasa es que Adelphos solía decirme: "Para que la comida tenga un excelente sabor, no se cocina con amor, sino con todo lo contrario, con odio, con amargura, con rencor y con tristeza, y con la flama de la pasión debes destilar la melancolía de esos amargos sentimientos para que el fuego lo transforme en amor y cariño puro, pues el amor de verdad no viene del gozo, viene del dolor, sin embargo, esta técnica no lo intentes hasta que tengas la suficiente experiencia, porque el más mínimo error y el plato quedará amargo e intoxicarás a todos de odio" sin embargo, ni con todas las cocinadas del mundo, mi hermano pudo librarse de la profunda tristeza que tanto tiempo lo ha estado sumergiendo.

Al terminar, me dirigí a la arena de entrenamiento, ahí encontré a Orión discutiendo a gritos con Ares, por impulso, me acerqué a mis hermanos

-Necesito a Orión un segundo, al rato te lo devuelvo -dije

-Deo, estamos en algo importante -gruñó mi hermano mayor

-Pues te ching@s, me lo llevo-

-¡Deo! -gritó, pero me valió verg@ y me lo llevé corriendo al patio, Orión seguía gruñendo y formulando argumentos en su cabeza mientras resoplaba tal búfalo

-¿Ahora qué fue?- pregunté, él puso los ojos en blanco. y con un gesto le indiqué que me diera explicaciones

-Estábamos discutiendo por un ejercicio que según él no lo hacía bien-

-¿Y solo por eso?-. El me fulminó con la mirada -Bien, tomemos un descanso -dije mientras nos sentábamos en una piedra viendo al mar, guardando silencio hasta que me atreví a decir -¿Qué tal dormiste?-

-Mal -contestó

-¿Y eso? -pregunté sarcásticamente, él me lanzó una sonrisa

-Soñé con la noche en que escapamos del apartamento- oh, la noche del escape, no fue nada fácil, fue en un intento por parte de los macrófagos de tomar la Ciudad de México, en ese entonces, cuando despidieron a mi hermano Adelphos de la tienda de autoservicio, trabajó en una panadería de semidioses aztecas que servían a los guerrilleros defensores del país, las hermanas Natalia, Josefina y Teresa nos ayudaron a tomar un autobús rumbo a Manzanillo en diciembre tras conocer nuestros orígenes y nos ayudaron para zarpar en un barco comercial a Canadá, pues en esa época los macrófagos no estaban de caprichosos allá y había oferta laboral, además de que Adelphos domina el inglés y el francés, sin embargo, bueno, el accidente, además de que casi perdemos la vida los 5, sin embargo, al amanecer, mis 3 hermanos mayores lograron librarnos de los macrófagos

-Tremendo sueño -dije

-¿Y tú? -preguntó, yo le conté mis sueños, él, melancólicamente, los escuchó

-Ojalá y fueran verdad -comentó después de escucharme

-Siento que son verdad, sé que lo son, lo sé por que lo siento, es... difícil de explicar pero Adi no nos dejaría así por que así, tiene que tener una razón muy importante ¿Verdad?- pregunté apunto de llorar, mi hermano me abrazó

-Verdad

Pasó una semana desde la partida de Adelphos, a la media tarde nos enteramos que los macrófagos, tras lo de Boston, declararon a la costa este como estado de excepción y varias leyes medio culeras que afectaron drásticamente la gente, por lo que se haría un congreso entre los principales líderes entre las 13 colonias para decidir y reclamar sus derechos, claro que seríamos invitados los aureanos al congreso debido a nuestro apoyo brindado en la toma del puerto de Boston, decidí quedarme, fueron Apolo, Ares y Orión, por otra parte, se llevaron a Carlos, Julia Sklodowska, Darío Barat y Lian Kim, ¿Qué que tienen en común los 4?, bueno, tienen un parentesco con Amimitl, Forseti, Airyaman y Guan Yin, y los 4 son dioses de la paz, por lo que son de gran utilidad en la diplomacia, además de llevarse a Scarlett y Cosette, pues sus habilidades manipuladoras son de gran utilidad en los tratados y acuerdos.

Los 9 partieron al día siguiente, planeaban tomarse un par de días para discutir con los estadounidenses acerca de la mejor forma de tomar la situación y quizá incitarlos a liberarse, alisté la ropa y los trajes para que cumplieran su misión diplomática, todo fue diseñado por Scarlett y Cosette y en la madrugada, alrededor de las 4 de la mañana, partieron, confiaba en que Cleo y Geraldine supieran abrir el portal en caso de emergencia

-Con cuidado -les dije, Apolo me dio un abrazo (que no lo disfruté mucho) y partieron, y fue justo en ese momento cuando otro barco entró en nuestras aguas

-¡¿Ava?! -grité desde el puerto

-¡¿Qué onda we? !-gritó en tono amiguero, a su lado, estaba Alexa

-¿Y esto?-

-Son las tropas que Apolo pidió-. Entonces, cuando el barco atracó, ordenadamente bajaron soldados de todas las regiones del mundo, y la amiga de Adelphos se dirigió a ellos y dijo -. ¡Atención! ¡Mi nombre es Ava Müller y soy la almirante de las fuerzas aéreas! ¡Serán divididos en 5 grupos y estarán bajo el mando de cada general! ¡¿Entendido?!-

-¡Entendido! -gritaron los soldados, Ava organizó los grupos y Alexa los llevó a las grutas de hospedaje: grutas acondicionadas para que los soldados duerman, descancen y entrenen, cuando desaparecieron en el horizonte, Ava me preguntó

-¡¿Verdad que si sirvo pa' mandar?!-. Yo lancé una risa

-Si Ava, si sabes-

-Y espérate que eso no es todo- entonces, del barco, salieron otros 20 tipos de la edad entre 15 y 19 años

-Son los suboficiales, ya les expliqué como esta el pedo por aquí y están a nuestra disposición, son de múltiples culturas y me temo que vendrán más, varios republicanos nos están ayudando con este rollo pero nosotros debemos acondicionar más el lugar-

-Un momento ¿Qué es un republicano? -pregunté

-Luego te explico, por ahora hay que idear una solución para estos problemas de población-

-¿Y qué quieres que haga? No soy arquitecto como mi hermano-

-No, pero tu hermano dejo sus cosas y diseños-

.-¿Estás planeando...?- ella me miro traviesamente, y no tuve otra opción más que ayudarla

Nos colamos por los aposentos de mi hermano, Ava encontró varios planos en su restirador, yo en su escritorio, también encontramos una infinidad de libros de arquitectura y montones de libretas en las estanterías, con planos y bocetos de edificios de peculiares formas: unos parecían una papa frita gigante, unos recordaban al Partenón ateniense, otros se asemejaban a los templos hinduistas y sintoístas, y otros cuantos recordaban a ciudades como Teotihuacan o Machu Picchu, sacamos libretas de sus cajones, de su armario, hasta debajo de su cama, para ser una persona amante de la naturaleza, usaba mucho papel, aunque, no estoy en contra de eso; hacía sus propias libretas; hacía su propio papel, reciclaba hojas, cosía sus libretas, hacía su propio cartón para la pasta de sus cuadernos, sabía reciclar mi hermano, entonces, entre tanto mover cosas, encontré debajo de la cama de Adelphos una caja de zapatos, adentro, venían más cartas de ese tal Axel, un collar de cuentas rojas que Jake le había regalado y 9 libretas de 300 hojas cada una, a abrí una de ellas, reconocí inmediatamente los glifos y símbolos: riita, y Adelphos solo escribe en riita cuando quiere ocultar algo, había dado con su diario

-¡Con esto es suficiente!-. Yo escondí apresuradamente la libreta en mi bermuda

-¿Estas segura Ava? Digo, todavía faltan libretas y...-

-Deo, creo que aquí hay kilos de dibujos, con esto a de ser suficiente -dijo Ava quien terminaba de ordenar los planos en 5 cajas enormes

-Si tú lo dices-

Antes de irme, tomé la caja entera de zapatos, no iba a irme sin saber lo que ocultaba mi hermano, pues, no conozco mucho sobre su pasado, realmente, siempre fue cerrado con nosotros, nunca entendí porque, pero jamás nos contó algo más que estudió en una escuela de ultra lujo, conoció a sus amigos y echo novio en sus tiempos de escuela, no más, así que, mientras Ava se fue con los nerds de la isla a discutir sobre los planos que encontramos, yo me fui con Farideh

-¡Toc, toc! -grité mientras golpeaba la puerta de la cabaña de mi amiga

-Oh, hola Deo -dijo mientras abría la puerta- ¿Puedo saber el motivo de tú visita?-. Yo le abrí la caja mientras le mostraba los diarios de Adelphos, ella abrió los ojos como platos, pero, después, dejó el cuaderno caer en la caja

-¿Sucede algo? -pregunté

-Deo... mira, no sé si sea correcto que yo lea los diarios de tu hermano-

-¿Por qué no? eres de las personas más inteligente que conozco y creo que deberías leerlos para ofrecer una solución-

-Si, ya sé que tengo una buena intuición, pero... no sé me hace prudente leer algo tan privado como esto-

-Bueno pero... ¿Tiene eso algo de malo?-

-Si Deo, Adelphos y yo no somos tan cercanos y... quiero ayudarte pero, creo que lo mejor sea que los lean tú y tus hermanos, cuando tengan el problema, puedes contactarme- yo suspiré, solo no iba a poder leer 2700 páginas pero, Farideh tenía razón, no puedo confiar en cualquiera solo porque tenga flojera para leer, así que, le di las gracias y me retiré a encerrarme a mi cabaña y leer.

Entre mis labores cotidianas, no leí mucho, unas escasas 15 páginas del primer diario que encontré y narraba la forma en como nos encontró, todo normal, pero quería que Orión estuviera aquí para que junto con Farideh, tratáramos de solucionar el problema que alguna vez debimos cometer para que se largara de esa forma, el resto del día fue igual de cansado que los anteriores, por lo que quedé profundamente dormido.

Soñé entrando en un penthouse, el minimalista lujo de aquel departamento alojaba a mi hermano, quien se encontraba llorando en el barandal del balcón, yo salí a tratar de consolarlo, hasta que repuse que solo era un sueño y que no me podía ver, aun así, salí, lloraba tan amargamente que no soportaba verlo en ese estado, quería despertar pero no podía, escuchaba como se culpaba, entonces, a su lado, estaban Ava y Alexa, dándole consuelo mientras mi hermano recitaba comentarios hirientes a él mismo (incluso a mí me dolían)

-Lo siento Ava, todo es muy culpa, lo siento -decía entre sollozos Adelphos

-Tranquilo, se puede solucionar, ¿no? -le preguntó Ava

-No, no tiene solución, pero, créeme que no era mi intención crear a un monstruo -Adi empezó a enredarse entre sus palabras, por lo que Alexa le soltó una bofetada y le ordenó

-Cálmate, respira profundo, tranquilízate -tratando de mantener la calma, mi hermano dijo

-Cuando llegué aquí, me sentí muy solo, así que, cree una mezcla entre Apolo y Ares, una hipótesis de lo que podrían lograr si no pelearan a cada rato, y, pensaba que fuera un proyecto humanitario, que se encargara de salvar vidas en estos tiempos de guerra, pero...- sus lagrimas empezaron a desbordarse, me sentía impotente al no poder estar ahí con él -¡Soña lo robó! ¡Lo transformó en un arma! ¡Y no puedo hacer nada al respecto!- aún así, no entendía a que se refería ¿Mezclar los poderes de Apolo y Ares? ¿Qué es esta arma de Soña?, entonces, el paisaje se transformó en una ciudad incendiada, a las espaldas de esta, se encontraba un chico pelirrojo y piel bronceada, su largo pelo lo traía atado en una coleta y peinado hacia arriba, era tan musculoso como Ares pero el mismo rostro apuesto de Apolo, sin embargo, en sus ojos había algo más: horror, todos los crímenes que cometió, se podían escuchar los gritos de gente desesperada, la sangre correr entre sus manos, la ira de su ser recaer en simple mortales, y tal Tifón atacando el Olimpo, así el sujeto destruía las ciudades, entonces, un nombre estremeció la tierra y redujo el cielo hasta sus escombros; "Helios" susurraba el viento y de repente, con un rugido que aquella creación lanzó, múltiples de edificios cayeron, vi la sangre y el horror que aquel tipo causaba y aterrado desperté jadeando

-Helios -susurré con las manos temblando, quizá esa sea la razón por la que se esta quedando allá, para protegernos de esa horrible bestia, yo me puse a llorar, con el deseo que solo fuera un sueño

Al día siguiente llegaron mis hermanos, temía su reacción cuando les contara sobre mi sueño, conociéndolos lo más probable es que acepten el desafío y no quería que se enfrentaran a él, aun así, mantuve la esperanza de que solamente era una pesadilla, no es la primera vez que mis sueños me alertan de algo pero no puedo diferenciar cual es ficción y cual es verdad, así que, todavía tenía fe, calmado, me dirigí con Orión a abrazarlo

-¡Esta bien chaparro! -dijo riendo mientras me abrazaba- ¿Sucedió algo? -preguntó con tono más serio

-No, nada, solo, te extrañé -él sonrió cálidamente- Bueno, si, tengo una idea para tratar de recuperar a Adelphos-

Ambos nos dirigimos a mi cuarto y le expliqué que quizá la solución esté en sus diarios, pues podríamos identificar porque regresó con los macrófagos y así aplicar una solución, Orión aceptó mi propuesta, pues ni siquiera a él le ha confiado sus más grandes secretos, al entrar en mi cuarto, no paramos de leer hasta que los horarios interrumpieron nuestra investigación: él tenía que entrenar y yo a cosechar, así que acordamos seguir hasta la noche, pues no habíamos encontrado nada extraño.

La oscuridad cayó, Orión tocó mi puerta y proseguimos con la investigación, realmente, no llevábamos mucho, solo 45 páginas juntos, entonces, en el diario que estaba leyendo, noté algo un tanto... perturbador

"Lunes 31 de Octubre

Querido Diario

[...] Ryan y yo estábamos paseando tranquilamente entre los jardines de la escuela y llegamos a los casilleros dispuestos a la clase de Astronomía, una de nuestras materias favoritas, cuando Charles, Craig y Graham empezaron a molestarnos [...], entonces mientras Craig y Charles lo detenían, Graham empezó a golpearlo.

Mientras ellos peleaban, el resto de nuestros compañeros avivaban la pelea [...], yo trataba de pararlos, pero Sebastián y Alondra empezaron a regañarme e incitaron a abandonarlo, sin embargo, yo no pude aguantarlo más, siempre he sido un chico lindo y amable, por eso nunca me escuchaban, pero estaba dispuesto a perder el control... y vaya que lo perdí:

Mis colmillos crecieron a la par que mi lengua se volvía bífida, mi piel clara y tersa se transformó en escamas negras y ásperas, mis ojos se volvieron bífidos y unas alas de libélula desgarradas salieron de mi espalda, mi cabello se tinto de un color turquesa-aguamarina mientras mis ropajes se llenaban de moho, hongos y arañas, entonces, furioso, invoqué múltiples hiedras de color negro que tejieron una enorme red entre los acosadores, la hiedra los asfixió al punto de ponerlos en color morado a la par que las espinas se clavaban en sus frágiles pieles, las serpientes no tardaron en llegar y empezaron a desgarrar la piel de mis compañeros y enterrar sus venenosos colmillos en sus músculos expuestos [...]

[...] Sé que obré mal en reaccionar de esa forma, y... créeme que haré todo lo posible para no volver a cometerlo, sin embargo, muy en el fondo de mí, hubo una parte que... lo disfruto, hay algo en la justicia poética que es tan... poética, y amé liberar todo mi espíritu enloquecido por la rabia mientras las víboras invadían el suelo, sin embargo, el horror también lo vi en el rostro de Ryan, y eso fue lo que me hizo reaccionar [...]"-

-¡Este loco sujeto no puede ser mi hermano! -exclamé con los ojos abiertos, Orión se quedó con la misma expresión que yo puse cuando lo leyó, y a partir de ahí, las cosas fueron empeorando: acoso escolar, discriminación, privación de la libertad, desastres naturales, asedios y ataques macrófagos, sangre, muerte, plagas, exigencias escolares, depresión, ansiedad, inseguridad, romances forzados, casamientos de la nobleza y romances prohibidos

-Esto es deprimente -dijo mi hermano mayor-¿Por qué nunca nos lo contó? -preguntó frustrado

-Quizá para no alertarlos como lo están ahora -dijo Farideh que entraba a mi cuarto- Creo que sería buena idea llevarlo con el psíquico- verás, los psíquicos son aquellas personas que practican la clarividencia, pero no es leer el futuro ni nada de esas cosas, es analizar, y estudiar el cerebro de los humanos primitivos, porque, nuestro cerebro es muy diferente al de un humano común, es cómo el psiquiatra de los humanos comunes

-¡Mi hermano no está loco! -gritó Orión golpeando la mesa tan fuerte que tiró los diarios

-Realmente, ni tú estas seguro de eso, el comportamiento de los mórficos es demasiado inestable, y debo decir que estoy asombrada por como fue reprimiendo estos síntomas destructivos por tanto tiempo, sin embargo, su pasado aún lo sigue atrapando, sería una buena idea llevarlo para tratar de eliminar estos problemas-

-Bien, en eso te apoyo Fadi -dije-¿Pero cómo lo traemos?-

-Eso va a ser más difícil -dijo mientras se sentaba en una silla al lado de la ventana, sacó una libreta y empezó a trazar diagramas con su pluma y a preguntarnos cual de los planes sería mejor, ninguno nos convencía y la pasamos discutiendo hasta medianoche.

Nos despertaron a las 6 de la mañana, aún adormilado, podía ponerme de pie fácilmente, la guerra contra los macrófagos me enseñó a hacer eso, así que, la costumbre, fue Lucía quien tocó la puerta y nos envió al cuartel general para estudiar el plan de ataque, me parece que vas a Viena, capital de... ¿Suiza? no, ¿Austria? si, creo que si.

Entramos al enorme salón, ahí, en la enorme mesa que portaba un futurista mapamundi, Apolo nos explicó que, en el acuerdo al que llegaron el Congreso, fue que deberíamos apoyar económicamente al país, y rara vez liberar batallones, esto con la intención de que liberemos otros países y así atacar desde múltiples lados al imperio macrófago, es por ello que iríamos a Viena, para robar uno de los bancos más importantes del imperio, además de tener la mayor reserva de oro y dinero, es por ello que desde temprano, entrenamos y practicamos el asalto, para que sea más fácil al llegar allá, cuando me enteré que Farideh sería mi compañera de trabajo, me emocioné bastante, ¿Por qué? Ni idea, pero, sentí mi sangre acelerar y no paré de entrenar desde la mañana, pues no quería quedar como un tonto frente a la hija de Xshatara

Mi posición era robar la bóveda, sacar el dinero acumulado en el banco mientras Adler Hawkins robaba el resto que se encontraba guardado electrónicamente, por otra parte, sabíamos que la seguridad iba a ser un problema, por lo que Cosette antes del robo se infiltraría en el palacio de Horfbug, pues conocía un instrumento mágico para hipnotizar a los guardias, y mientras son eliminados los soldados macrófagos por unos cuantos compañeros que llevaríamos de refuerzo, (liderados por Ares), otro equipo robaría las piezas de oro y valor para venderlas, y Fernando, un español hijo de Marte, conduciría el auto de escape para internarse en él bosque y llevarse el motín al bosque para que los dragones se lo llevaran.

Llegamos a Viena en la noche, específicamente las 8, la nieve caía en el lugar, aunque, el traje que diseñó Cosette era muy cálido y apto para la misión, Apolo nos guio al grupo α hacia el banco mientras Ares dirigía al grupo β y junto con el grupo γ de Orión se esfumaban a la dirección contraria, a medio camino fue cuando se escuchó un bello sonido de la Opera de Austria, era dulce, y tenía unos agudos y graves que tenían una sutil semejanza con la pieza musical "Ride" de Lana del Rey, la reconozco porque a Adelphos le encantaba esa canción, definitivamente podía escuchar a mi hermano cantar a todo pulmón la canción, ahora que he leído sus diarios, y conozco su romance con Ryan, supongo que la letra tiene mucho sentido para él.

Nos internamos en el banco, varios arqueros aureanos derrumbaron a los soldados, y Cedrick, gracias a su magia abrió un portal, adentro, Lucía desactivó las cámaras y sistemas de seguridad y después, Apolo, usando sus poderes de fuego y fuerza, abrió la cámara de dinero, adentro, había una cámara más pequeña con dólares macrófagos, dejo a Adler con su computadora trabajar y nos dejo a Farideh y a mi solos trabajar en la cámara pequeña mientras Lucía, Hazel Gruber, Assim Hasbún y varios compañeros se encargaban de la cámara mayor

Fadi y yo tratábamos de no vernos a los ojos, ambos estábamos más rojos que un tomate, y entre menos pensaba en sus ojos color morado, o en su sonrisa encantadora, o en su trabajadora forma de ser, más rápido robaba los billetes, subimos todo entre 3 camiones de doble remolque, conducidos por Fernando, Tristan Harvat y Andrik Gorbanchov, sin embargo, antes de meterme, vi a alguien en la lejanía combatir con los aureanos
-Adi -dije melancólicamente

-Deo, vámonos -ordenó Farideh, pero yo la desobedecí

-Ustedes ya váyanse, yo iré por mi hermano -desafié la orden de la chica y me fui al palacio donde estaban luchando

Me sorprendí cuando lo volví a ver, literalmente estaba lleno de vida, otra vez, su cenizo y desgreñado cabello rejuveneció en uno de un castaño tan oscuro como la corteza del pino, como la tierra fértil, y las puntas de su cabello eran doradas, como el trigo maduro, de su larga melena se escondían luciérnagas, abejas y mariposas, así como esporas bioluminiscentes, sus ojos verdes, guardaban el suspiro de las selvas y la melancolía del pasado, aunque en el fondo, podías ver una apasionada flama que ardía en todo su ser y calentaba su piel, todavía recuerdo cuando la vi por última vez, fría, grisácea y áspera, ahora, era tan suave como los pétalos de una rosa blanca, y lo sabía sin tocarla, sus uñas, más blancas que el marfil relucían como caracolas pulidas, era imposible que aquella figura tan cálida de mi hermano nos haya traicionado, ahora no podía hacer otra cosa más que llorar

-¡Adi! ¡Espera! -grité, él volteó, sonriendo dulcemente mostrando sus dientes tan blancos que refulgieron como diamantes

-Hola cariño- dijo dulcemente -Tengo cosas pendientes...-

-¡Por favor! ¡Escúchame! -interrumpí jadeando con tanto correr, recordé la poca atención que le ponía cuando trataba de decirme o explicarme algo, quizá, si hubiera escuchado antes, esto no hubiera pasado, así que dije -Lamentó s alguna vez te fallé, pero por favor, vuelve, te extraño mucho, sé que no soy el menor hermano del mundo, pero, intento serlo, perdóname si no te defendí de Apolo o Ares, perdóname por ser una molestia, si no te escuché cuando trataste de hablar, pero ¡voy a mejorar! ¡lo prometo! solo... solo vuelve- mis lagrimas escurrieron, entonces, me abrazó, ahí fue cuando recordé las palabras de Lucía decir: "creo... creo que la conchuda malparida de Soña le hizo algo. El otro día, todos ustedes terminaron en el infierno o como mierda se llame, por un sueño que de alguna forma, los Macrófagos le metieron en la cabeza, y al tiempo nos traiciona. Estoy segura, los hijos de mil millones de putas le hicieron algo, Adelphos nos necesita, lo tienen prisionero, y lograron que el sea el carcelero, ¿soy la única que lo ve acaso?" sabía que podía hacer mis poderes somníferos para llevarlo a casa, pero, antes de tomar una decisión, dijo

-Sabes, últimamente he estado pensando entre lo que hago y lo que de verdad quiero hacer, es hora de que fluya, sé que no es muy fácil, pero, quiero ser un poco más seguro de mi mismo, quizás un poco inapropiado, por que, se que todos piensan que soy el "alma más pura del lugar" y me empiezo a cansar de mantener ese título- yo no podía creer que lo dijera

-Pero...-

-No te preocupes, la culpa no es tuya, eres un grandioso hermano, siempre diste lo mejor de ti, la culpa es mía por necesitar libertad -. Puso su mano sobre mi rostro, y lo acaricio como mamá nos acariciaba a nosotros y nos decía que todo iba a salir bien -es algo incontrolable, pero, no puedo más, quiero ir con mis sueños- entonces, extendió sus alas, ya las había visto antes, en mis sueños, las abrió y surcó los cielos, alejándose de mi

-¡Espera! -grité, pero era demasiado tarde, cuando menos me di cuenta, ya estaba volando, en eso, un cometa dorado lo derribó, sabía que era Apolo -Oh no- susurré temeroso, yo fui en su dirección, con lo que mis hermanos han pasado, no se hasta que punto puedan medirse Apolo y Ares, no vi mucho, hasta que la ciudad estalló en flamas, fue entonces cuando el resto de aureanos reaccionó y corrieron a la dirección del fuego, yo y Orión los seguimos, entonces, en plena ciudad europea, mi hermano estaba huyendo de mis hermanos

-¡Es nuestra oportunidad! -Bramó Mateo

-¡No!- grité, pero nadie me hizo caso, Orión tomó impulso y salió volando para tratar de detener a Apolo, yo fui a tratar de detener a Ares, mi hermano se irguió por los aires y lentamente desfallecía, entonces, una chica alada lo recogió antes de que volviera a caer -Gracias desconocida -dije, abajo, entre las flamas, se encontraban Apolo y Ares, Apolo estaba demasiado abrumado por las palabras de Adelphos: "La culpa es mía, ¡Por necesitar libertad! Es algo incontrolable¡¿Qué no lo ven?! ¡Me quiero ir! ¡Ya no soporto siempre ser yo quien solucioné sus problemas! ¡Quiero llegar al límite! ¡Quiero liberar mis demonios! Quiero... quiero... quiero...¡Quiero mostrar toda la mierda que me pasa por la cabeza!" así que solo dio media vuelta y se fue atónito montando a su grifo, parecía un zombie, inerte y automático, aunque noté escurrir de su mejilla una lagrima mezclada con sudor, Ares, bueno, fue algo más incontrolado

-¡Cuando vuelva me las va a pagar!- bramó furioso, esa fue la gota que colmó la paciencia de Orión y yo, (aunque, de ser honesto, Orión ya la había perdido desde que vio a Ares luchar contra Adelphos)

-¿Y qué te hace creer que volverá?- masculló mi hermano, quien lo miraba furioso

.-¡Es obvio que va a volver! ¡Cómo siempre lo ha hecho! ¡No es nada sin nosotros! ¿Ok?- Orión estaba a punto de romperle todo lo que se llama cara a Ares, pero lo detuve, mi hermano solo gruñía para ese entonces, había chispas y rayos recorriendo por todo su puño, pero eso no pareció importarle a Ares- ¿Y ahora qué? -preguntó, Orión resopló furioso y se retiró hecho un demonio -¿Qué le habrá pasado?- preguntó con un tono estúpido y su maldita cara de idiota, eso hizo que explotara

-¡Por todos los dioses Ares! ¡Cállate de una buena vez!- rugí -¡Sólo piensas en ti, y en ti, y en ti! ¡Ya vas a cumplir 18 y te sigues comportando como un niño pequeño!-

-¡A mi no me hables así! -ordenó

-¡Yo no soy Adelphos para soportar tus berrinches, si él se fue es...-

-¡Es porque él lo decidió! -gritó, yo jadeaba de ira, pero no me atreví a decir nada, él simplemente se retiró, yo tuve que parar un rato para no tratar de actuar impulsivamente, y cuando me sentí mejor, me fui con el resto de dragones, ahí, junto con un Guardián de los Metales (especie de dragón famosa por sus alas y escamas de oro, plata y ónix), se encontraba Farideh atando una parte del motín

-Hola -saludó tranquilamente, yo respondí el saludo de mal humor -Escuché que tuviste una pelea con Ares-

-No quiero hablar de eso -dije atando un poco de motín a mi alacambiante, muy poco porque no son muy buenos con el peso

.-Si quieres hablar Deo, te conozco, sabes que no puedes evadir los problemas por siempre-. Yo suspiré tratando de no gritar

-Es solo, una pelea de hermanos -. Ella arqueó una ceja -.Bueno, es más que eso- le expliqué lo que había ocurrido hace rato, la pelea de mis hermanos mayores, lo que ocurrió con Apolo y el berrinche de Ares

-Entiendo -dijo- Pero deberías tratar de comprender más a tu hermano Ares-. Yo paré en seco, apretando fuertemente la correa

-Estas bromeando ¿cierto?-

-No, no estoy bromeando-. Sonreí tratando de mantener la culpa y tomando aire

-¡¿Y por qué trataría de comprenderlo?!-

-Porque es tú hermano, ¿Quizá? -contestó

-¡No! ¡No lo es! ¡Tú no entiendes Farideh! ¡Los únicos hermanos que tengo son Orión y Adelphos! ¡Apolo y Ares se creen mucho por ahuyentar a los macrófagos y pensar que pueden mandar a todos cuando nunca prestaron atención en el esfuerzo que hacíamos a diario por sobrevivir! ¡No entiendes lo que pasamos Orión, Adi y yo y los problemas que ese par de imbéciles que nos causaron entre sus estúpidas peleas! ¡¿Pero sabes qué?! ¡Algún día alguien o algo les va a bajar la cabeza de las nubes!- ella negó con la cabeza mis palabras, yo solo estaba jadeando y gruñendo de la rabia

-Deo, algo me dice que no conoces bien a tu hermano Adelphos-

-¿De qué hablas? ¡Lo conozco muy bien! -grité indignado

-No Deo, solo ves la superficie, como yo, como todos, para entender a Adi hay que entender a sus hermanos mayores-

-¿Por qué?-

-Porqué hay que entender porque amaba a Ares y a Apolo pesar de tanto daño hecho-. Yo me quedé callado, no me había puesto a reflexionar en eso, Farideh continuó con su explicación -.Veras, para Adelphos, entender a las personas es muy fácil, las lee como un libro, y no solo usa sus poderes mentales y ya, tiene dentro de su cerebro un extraño sistema que le permite predecir movimientos, situaciones, reacciones, todo ocupando marcos teóricos e ideas presentes y pasadas para deducir un futuro, eso le da un aura mística y esotérica, sin embargo, Adelphos también es una persona muy cerrada y un tanto ermitaña, solo vemos lo que el sol nos permite ver-. Puso su mano en mi brazo -.Solo vemos la cara dulce y linda que siempre nos da, pero, si quieres de verdad conocerlo, y conocer porque se fue, y conocer si volverá, no basta con conocer su pasado, también necesitas conocer a quienes lo rodean-. Sobó mi brazo para calmarme, yo decaí en su hombro, y cuando estuve más calmado, me atreví a decir

-No había pensado en eso ¿Cómo tú si?-

-Porque en eso nos parecemos Adi y yo, podemos predecir cambios y conductas con la información que nos rodean, y conociendo a mis amigos y familia fue como me conociste, ¿No es así?-

-Tienes razón -contesté cabizbajo, ella suspiró y me abrazó, cosa que no es muy común en Farideh, supongo que tendré que hacer esfuerzo doble para tratar de comprender a mis hermanos mayores

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